Finca Campumá

Campumá, cuidador del copal

Lusitanos Campumá

En Lusitanos Campumá nos mueve la pasión por la crianza y entrenamiento del pura sangre lusitano, con el propósito de garantizar el futuro de esta hermosa raza y el rendimiento deportivo en los más altos niveles competitivos.

Nuestras yeguas son el pilar que sostiene nuestro valioso futuro; yeguas de altísima calidad atlética, probadas en competencias; fuertes, agiles, nobles e inteligentes. La excelencia para nosotros no es una elección, sino un compromiso cargado de responsabilidad, por lo cual contamos con un amplio programa de selección de sangre de ejemplares externos de calidad extraordinaria. Sementales campeones sobresalientes, de excepcional sangre deportiva y padres de caballos campeones con una genética clásica lusitana, así como caballos jóvenes con extraordinaria capacidad, fuerza, inteligencia y temperamento; logrando la esencia del caballo campeón que consolide aún mas nuestras líneas de pura sangre lusitana. Así fortalecemos nuestros rasgos y aptitudes deportivas.

Los potros nacidos en Campumá son improntados en el alumbramiento y desde entonces reciben atención diaria (nutrición, trabajo físico y trabajo mental; todo de acuerdo a su edad y condición) basándose en método ROMA, un programa internacional de educación y entrenamiento ecuestre con años de experiencia y múltiples resultados positivos. Después de años de esfuerzo, selección y organización logramos posicionarnos como una de las mejores ganaderías del pura sangre lusitano.

Porque no sólo es un caballo lusitano; es un Campumá…

Lusitanos Campumá

Con “Lusitanos Campumá”, a dos siglos de su fundación, esta finca, cuyo nombre significa cuidador del copal, reafirma su añeja vocación y talento para la producción y crianza de caballos.

Finca Campumá

Fundada en 1817, Campumá está enclavada en el valle de la antigua Zapaluta, hoy La Trinitaria, Chiapas; y forma parte de las bien nombradas "haciendas opulentas" o "de magnífico esplendor" del siglo XIX.

Sus corpulentas paredes resguardan secretos del pasado, a la vez que prometen seguir erguidas como la milenaria ceiba maya, cuidando la memoria que aún arde viva y perfumada como el copal en la hoguera del recuerdo.

La historia da cuenta de su vocación productora de ganado, especialmente equino fuerte, apto para los caminos de herradura, pasajes agrestes y tupidos que hasta mediados del siglo XX fueron la única vía de comunicación entre los pueblos de la región.

En el libro Las haciendas de los Llanos de Comitán, la Maestra en Antropología Social, María de Lourdes Herrasti Maciá, menciona que “el ganado, ya fueran vacas, ovejas, caballos, mulas o asnos, tan apreciado por la seguridad que representaba su tránsito por los caminos de herradura, se reproducía con cierta facilidad cerca de Comitán, en Campumá”.

En el mismo título, la historiadora María Trinidad Pulido Solís añade que “Las haciendas productoras de muletos, entre las que se encontraba Campumá (…) enviaban anualmente hasta 2000 recuas para su venta”.

Javier Culebro Siles, sucesor del Doctor Enrique Culebro Carreri, heredero de la finca, recuerda que gran parte de la extensión de Campumá, que ascendía a más de seis mil hectáreas, se destinaba a la crianza de ganado vacuno y caballar, que se comercializaba en Chiapas y en Centroamérica.

Con “Lusitanos Campumá”, a dos siglos de su fundación, esta finca, cuyo nombre significa cuidador del copal, reafirma su añeja vocación y talento para la producción y crianza de caballos.

En sus corredores se pasea el crepúsculo granate. Por sus prados resopla el viento y sus crines se ondulan colina abajo.

Angélica Altuzar Constantino